Biografía

Antonio Muñiz nació y creció en la ciudad de Chihuahua, Mexico. A la temprana edad de 10 años, él percibió que la vida era un tanto inflexible, llena de ordenes y expectativas las cuales no congeniaban con sus instinto natural.

Antonio creció y durante su adolescencia vivió dentro de un ambiente que limitaba su propia expresión y su voz interior. Como consecuencia de esto él se aisló; no del mundo ni de la sociedad sino de si mismo.
A la edad de 17años, Antonio decide mudarse a la ciudad de Chicago para cursar estudios de arquitectura. A la edad de 26 años, se graduó como arquitecto en la ciudad de San Diego, California. Al principio de su carrera profesional y ya reconocido en el medio como diseñador, comenzó a trabajar con una compañía, luego con otra y así en lo sucesivo. Se encontró con las mismas ataduras las cuales se manifestaban de la misma forma de cuando era un niño, afectando así su vida profesional: Una vida llena de reglas, expectativas y falta de expresión personal. Esto lo impulsó a buscar diferentes vías fuera de una limitada esfera física y así explorar realidades alternativas que le permitirían gozar de la libertad de la auto expresión y de la oportunidad de poder vivir la vida desde otra dimensión.

Antonio gusta de plasmar lo que a simple vista no se puede ver y se interesa en explorar y enlazar los pasajes entre ellos mismos en diferentes dimensiones por medio de su arte. Esto es un trayecto interminable y por eso cada uno de sus cuadros no tiene principio ni fin, es solo la interacción de los caracteres que fluyen entre mundos en donde el tiempo se detuvo. Siempre le intrigaron y tuvo curiosidad acerca del concepto de la dimensiones múltiples. Mientras estudiaba el trabajo de muchos de los surrealistas, él descubre una técnica llamada Fumage. La forma en la que el humo cambia constantemente su forma en un espacio determinado y de una forma tan impredecible, le indica que éste es el medio optimo para explorar este género. El humo sirve como guía en sus pinturas las cuales son un proceso orgánico.

“Cuando crecemos, las instituciones y nuestras familias nos condicionan de una forma opresiva. Nos enseñan que esta bien y que está mal, que es correcto o incorrecto. Aprendemos a movernos dentro de un espacio restringido que nos limita la forma de pensar y de aprender interponiéndose entre las polaridades del blanco y el negro.

Esta limitación del cuerpo y mente no solo nos hace menos responsables de nuestras acciones sino que también nos hace menos responsables de nuestras intensiones. Cuando se vive en un ambiente en donde todo es blanco o negro se crea un paradigma lineal el cual no nos permite descubrir nuevas posibilidades infinitas de patrones circulares o elípticos que nos permiten un crecimiento e independencia personal.

Seguido nos pasa que no queremos aceptar nuestra complicidad de esta prisión lineal. Buscamos la comodidad de lo que es familiar, por lo tanto huimos de lo que es distinto, de lo extraño, de lo ajeno. Y así, huyendo escogemos negar nuestro papel y nuestra responsabilidad perpetuando un estado de vivencias binarias.

Es por esto que en mi obra yo hago a un lado los lineamientos y formas preconcebidas . Busco crear conceptos nuevos y abrirme a nuevos cuestionamientos. Busco proveerle al espectador la oportunidad de tomar un paso atrás del comportamiento condicional y a darle la bienvenida a un viaje sin restricciones al descubrimiento interno para poder llegar mas allá de la rigidez y realidad de la linea entre lo blanco y negro. A esa linea yo la llamo la Zona Gris.

La Zona Gris es un espacio sin prejuicios ni lineamientos en donde nos permitimos interactuar con nuestro medio ambiente librándonos de la dualidad de las respuestas condicionales. Despertando un descontrol de uno mismo lo cual nos pudiera dejar vulnerables y también nos pudiera abrir la puerta de las vibraciones de nuevas perspectivas.

Con cada cuadro, yo enfatizo la fluidez del campo perceptor que guía al espectador a ver un objeto como parte de y aparte del paisaje a la vez. De esta forma, el espectador se convierte en observador y en partícipe y el lienzo se vuelve al mismo tiempo extraño y familiar. Otras dualidades también desaparecen: blanco/negro, extraño/no extraño, centro/margen. Finalmente, esta nueva orientación dinámica invita al espectador a entrar en un reflejo multidimensional mientras está presente en el momento y mientras despierta al conocimiento de lo que importante que es ese Gris”