Biografía

Antonio Muñiz nació y creció en la ciudad de Chihuahua, Mexico. A la temprana edad de 10 años, él percibió que la vida era un tanto inflexible, llena de ordenes y expectativas las cuales no congeniaban con sus instintos naturales.  Antonio creció y durante su adolescencia vivió dentro de un ambiente que limitaba su propia expresión y su voz interior. Como consecuencia de esto él se aisló; no del mundo ni de la sociedad sino de si mismo.
 A la edad de 17años, Antonio decide mudarse a la ciudad de Chicago para cursar estudios de  arquitectura. En 1996 se graduó de la New School of Architecture” de la ciudad de San Diego, California. Al principio de su carrera profesional, comenzó a trabajar en varías compañías, logrando establecerse en el medio como un diseñador exitoso. Sin embargo, le frustraba continuar permanecer atado. Esto lo motivó buscar diferentes vías fuera de una limitada esfera física que le permitieran gozar de mas libertad creativa y aprovechar las oportunidades de ver la vida desde otra perspectiva. Así fue como empezó a pintar, intentando abrir portales mas allá de lo que se puede ver a simple vista.

 Así como el universo, que constantemente se expande y se contrae, las pinturas no tienen principio o fin; solo es una interacción que fluye suspendida en el tiempo.

 Mientras Antonio estudiaba el trabajo de muchos de los surrealistas, él descubre una técnica llamada Fumage. La forma en la que el humo cambia constantemente su forma en un espacio determinado y de una forma tan impredecible, le indica que éste es el medio óptimo para explorar este género. La inestabilidad e interacción  del humo mientras sube al principio sobre el lienzo, se puede incitar por el artista mas no controlar.

 Cuando Antonio permite que el humo lo guíe durante el proceso creativo, se convierte en un proceso orgánico.

 Como humanos, estamos limitados por las instituciones culturales, familiares y por el ambiente a comportarnos de una forma predecible, nos restringe. Antonio cree en el movimiento entre la polaridad del bien y el mal, de lo correcto y lo incorrecto, de lo apropiado y lo no apropiado.

 

Tal lineamiento no solo nos hace menos responsables de nuestras intensiones, también nos hace menos responsables de nuestras acciones. Este paradigma lineal desmotiva la independencia y exploración de nuevos paradigmas elípticos o circulares.

 

Las pinturas de Antonio, se resisten al lineamiento y formas preconcebidas. Él intenta plantear nuevas preguntas para brindarle al espectador la oportunidad de entrar en una zona de sombras, de la zona gris, irregulares mas allá de la rígida declinación   
de las líneas blancas o negras. Es un espacio sin prejuicios ni lineamientos con la fluidez entre el campo y la percepción.  Cada pintura le ofrece al espectador la oportunidad de formar parte o no formar parte del paisaje. Esto permite que el trabajo sea simultáneamente extraño y familiar.  Por último, esta nueva orientación dinámica invita al espectador a entrar en una zona vulnerable en donde las sombras de gris son importantes. Ciertamente no es monocromático. También le permite descubrir el color por medio de la  independencia peculiar del humo. Los patrones del carbón estimulan  los impulsos del artista por el color y masa.